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Convivencia escolar versus bullying en el Liceo de Puriscal: propuesta de trabajo desde la expectativa educativa

School Harmony versus Bullying at Liceo de Puriscal: A Work Proposal from Educational Expectation

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INTRODUCCIÓN 

Las instituciones educativas son las responsables de desarrollar acciones para lograr en los estudiantes buen rendimiento académico. Uno de los elementos esenciales para lograrlo se relaciona con el bienestar emocional. La convivencia sana en el centro educativo es un factor determinante en las emociones del estudiante. 

Con la investigación, se buscó promover acciones para un adecuado ambiente de convivencia escolar en el Liceo de Puriscal, partiendo de la percepción del estudiantado durante el curso lectivo 2019. En este sentido, buscamos que se reconozca la importancia de establecer ambientes de sana relación en la institución, que coadyuven a prevenir situaciones de bullying entre los estudiantes. 

Paralelamente, es un aspecto clave identificar la percepción que tienen los estudiantes acerca de la convivencia y su opinión sobre la relación con sus profesores, con la intención de promover ambientes de sana convivencia escolar, enmarcados en el desarrollo de un plan de acción institucional. 

La forma como los estudiantes interactúan es un elemento al que en los últimos años se le ha dedicado la máxima atención en Costa Rica, con el auge del término “bullying”, contrario a la sana convivencia, y por ello se han concretado mayores esfuerzos por parte de las instituciones para fomentar de manera adecuada las relaciones humanas. 

En esta investigación se realizó un análisis de experiencias expresadas por estudiantes del Liceo de Puriscal, priorizando a los estudiantes de sétimo año, quienes son los que se están adaptando a un nuevo sistema educativo y a una nueva institución (destacando que incluso los padres de familia o encargados han pasado por un proceso de cambios, sobre todo si es la primera vez que tienen un hijo en secundaria), razón por la cual es sumamente crítico promover entre ellos una adecuada adaptación. 

El Liceo de Puriscal tenía 919 estudiantes regulares en el curso lectivo 2019, provenientes de diversas zonas, principalmente de los cantones de Puriscal y Mora. Este es un colegio académico que cuenta también con la modalidad de Bachillerato Internacional. Fue fundado en 1945: la primera institución de educación secundaria de la zona. 

La importancia de esta investigación radica en que algunos estudiantes del Liceo de Puriscal se han visto involucrados en episodios de agresión y violencia, y si bien la mayoría de estos eventos se desarrollaron fuera de la planta física del colegio, es gracias a declaraciones y a las redes sociales que la información ha llegado hasta la institución. No obstante, algunas de estas situaciones sí se han desarrollaron dentro de la planta física. 

Partiendo de la necesidad de mejorar la convivencia en el liceo, después de indagar en los campos teórico y práctico y a raíz de las dificultades de relación encontradas en algunos estudiantes, se propone esta estrategia que permitió conocer la percepción de los estudiantes y así dar conclusiones y resultados que generen nuevas acciones para implementar en la población estudiantil de nuestro colegio. 

Es claro que realizar investigaciones dentro de las instituciones educativas permite conocer debilidades y fortalezas en el espacio donde se realizan las labores cotidianas. Además de la literatura, es importante obtener datos estadísticos para saber acerca de la realidad interna, y esto se puede lograr con diagnósticos y evaluaciones de lo que se hizo, de lo que se está haciendo y de lo que se propone hacer. 

En el Liceo de Puriscal, por lo general se aplican diversos cuestionarios en línea, utilizando redes sociales, dirigidos a padres de familia y a estudiantes; no obstante, en ocasiones se debe recurrir a lo tradicional (el formulario escrito) para lograr una interacción más directa con los participantes. 

Profesionalmente hablando, se considera que los estudiantes pueden convertirse en aliados para favorecer la convivencia entre ellos mismos; dicho de otra forma, se pueden solventar algunas de las dificultades que se dan por problemas tales como: falta de comunicación, hurtos, agresiones, entre otras; creando redes de apoyo entre docentes y discentes.

ENTENDIENDO LA DUALIDAD ENTRE BULLYING Y CONVIVENCIA 

Actualmente en Costa Rica, en el Ministerio de Educación Pública (MEP) existe una serie de recomendaciones, protocolos y guías para el trabajo de la convivencia, la prevención del bullying y evitar situaciones de violencia. Esta investigación se basó, principalmente, en dichos documentos, debido a que están elaborados para su implementación en los centros educativos a cargo del MEP y tiene aportes relacionados con nuestro contexto nacional. 

Cuando se habla de acoso escolar o bullying no se trata de un simple empujón, de un chisme, de una mofa. El término se refiere a una situación de violencia que puede derivar en algo grave y, si no se atiende a tiempo, generar una serie de daños emocionales tanto a la víctima como al victimario. Es más, la conducta del victimario señala que es una persona emocionalmente afectada, por lo que no se debe estimar como agresor (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2014, p. 149). 

Con la referencia anterior se puede deducir que, para contrarrestar el bullying, no se debe “atacar” al victimario con muchas sanciones; más bien, se debe promover la sana convivencia institucional a modo de prevención, y se deben buscar las alternativas idóneas para que, en el área emocional, haya un adecuado abordaje tanto para el agresor como la víctima. 

Se debe entender la dinámica del bullying, también llamado acoso escolar, para poder establecer pautas de acción que sean aptas, ya que muchas veces se tipifican como tal casos que no lo son y, probablemente, algunos casos que sí lo sean no se detectan a tiempo. 

No todo es bullying; algunos eventos siguen siendo casos aislados de agresión, maltrato, violencia, ofensas y amenazas en un determinado momento, lugar y circunstancia. A pesar de ser claro que estas acciones también afectan la sana convivencia de una institución educativa, no deben ser tipificadas como acoso escolar, por ser eventos de tendencia aislada. 

Olweus (2004), uno de los principales autores de la temática, manifiesta que “Un alumno es agredido o se convierte en víctima cuando está expuesto de una forma repetida y durante un tiempo a acciones negativas que lleva a cabo otro alumno o varios de ellos” (Olweus, 2004, p. 25). 

Actualmente en Costa Rica, en el Ministerio de Educación Pública (MEP) existe una serie de recomendaciones, protocolos y guías para el trabajo de la convivencia, la prevención del bullying y evitar situaciones de violencia. 

En este mismo sentido, Olweus (2004) manifiesta que, si dos estudiantes incurren en actos violentos uno contra el otro, a pesar de que uno de ellos ejerza mayor fuerza, tamaño o edad, no es un caso de acoso escolar. Esto demuestra que el tiempo y la constancia siempre están presentes en la valoración de un caso como bullying. A pesar de ello, no implica de ninguna forma que las agresiones, incluso las verbales, deban minimizarse; solo es para identificar realmente si el evento corresponde a un acto de acoso escolar o no. 

Vale la pena destacar que “El bullying afecta a toda la comunidad educativa: deteriora la convivencia. Tiene consecuencias negativas en el bienestar, desarrollo y ejercicio de los derechos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes estudiantes” (Dirección de Vida Estudiantil, MEP, 2016, p. 4).

El bullying básicamente es un maltrato entre compañeros de manera reiterada, en un lapso prolongado, al cual, una vez detectado, se le debe aplicar una serie de estrategias para detenerlo en un tiempo determinado, logrando así fomentar la sana convivencia y la cultura de paz.

El bullying puede ser considerado uno de los principales factores que coartan el desarrollo integral de los estudiantes, ya que se da una correlación directa entre una persona que recibe este acoso y su personalidad; lo cual puede verse estrechamente asociado con la capacidad del individuo para desenvolverse de forma satisfactoria en el ámbito escolar.

Para un estudiante, recibir acoso escolar de forma constante resulta extremadamente riesgoso, pues en la etapa de la adolescencia se está formando la identidad y esto lo hace vulnerable a que las críticas, rechazos o agresiones persistentes provoquen una huella desfavorable a futuro, si no se contrarresta esta situación o se trabaja a nivel psicológico en el momento preciso.

Con respecto a la identidad, Jiménez (2012) expresa que: “para sintetizar, la identidad de las personas es resultado de la articulación y significación que cada quien deposita en sus atributos. Pero la identidad de las personas también es producto de las relaciones que mantienen en ámbitos específicos de convivencia” (Jiménez, 2012, p. 33).

Es difícil que una persona tenga confianza en sus cualidades y habilidades si es constantemente víctima de acoso o maltrato; por ende, desde las comunidades educativas se debe velar por la igualdad de oportunidades para la población educativa.

Ahora bien, según el Programa Nacional de Convivencia del Ministerio de Educación Pública, refiriendo al PNUD Costa Rica, por “convivencia” entendemos que es “la dinámica social, basada en relaciones de confianza, de cooperación, en la que todas las personas se sienten parte de la sociedad, disfrutan de sus derechos humanos y oportunidades socialmente construidas y expresas” (Informe Nacional de Desarrollo Humano, 2008, p. 43).

Es difícil que una persona tenga confianza en sus cualidades y habilidades si es constantemente víctima de acoso o maltrato; por ende, desde las comunidades educativas se debe velar por la igualdad de oportunidades para la población educativa. 

El término “convivencia” también está asociado con la cultura de paz, que debe ser promovida en la comunidad educativa. Es por ello que se deben aplicar estrategias educativas a la hora de desarrollar planes de estudio y proyectos enfocados en coadyuvar a la generación de un ambiente sano, y prevenir cualquier factor de riesgo para la población educativa. 

En el contexto de esta investigación, convivencia es un estado, una dinámica o un proceso social, donde la interacción humana está dada en la vivencia de valores, respetando los derechos y singularidades de los demás, debido a que las relaciones con otros repercuten en la identidad de la persona estudiante. 

Existe dualidad entre bullying y convivencia, ya que si se da el primero altera a la segunda y viceversa. Es decir, una adecuada convivencia consiste en desarrollar valores, en cultura de paz, sin acometer contra nuestros semejantes, sin realizar acoso escolar; por otra parte, si se deja que ocurra bullying en una institución difícilmente se puede decir que hay una adecuada convivencia educativa.

¿CÓMO ENTENDER NUESTRA REALIDAD INSTITUCIONAL? 

El Liceo de Puriscal cuenta con un total de 42 aulas, ubicadas en cien metros cuadrados (100 m²). Al contar con más de novecientos estudiantes, se puede notar que el espacio no es insuficiente para alojar a esta población, razón por la cual se han tomado una serie de medidas para cumplir con las lecciones como es debido: algunos grupos tienen diferentes horarios de entrada y/o salida, o un calendario de exámenes diferidos, imposibilitando así que se impartan lecciones en este lapso. 

En Costa Rica, el MEP creó la Unidad para la Convivencia, perteneciente a Vida Estudiantil; de ahí han emanado directrices para que en las instituciones educativas públicas exista un Comité de Convivir, cuyo fin es que: “la comunidad educativa –desde sus centros de convivencia– ejecute acciones que favorezcan que las personas que allí comparten sus vidas crezcan y se desarrollen a toda su plenitud” (MEP & F-ODM, 2011, p. 5). 

Las instituciones educativas están propensas a situaciones de violencia, bullying, abuso de drogas, entre otras; por este motivo el MEP ha facilitado una serie de herramientas para evitar o contrarrestar estos acontecimientos. Es valioso acotar que se debe ser responsable a la hora de abordar estos casos, pues se está trabajando con personas que se hallan en una edad vulnerable y, por ende, debe darse un apoyo profesional oportuno. 

El MEP ha creado una serie de protocolos para que las instituciones educativas (a pesar de tener sus particularidades) puedan atender de la mejor forma posible la población estudiantil y las necesidades específicas de los grupos diversos integrados en el estudiantado. Algunos de los protocolos de actuación que aparecen en el sitio web del Ministerio de Educación son los siguientes: 

• Protocolo de actuación en situaciones de bullying

• Protocolo de atención del bullying contra la población LGTBI inserta en los centros educativos. 

• Protocolo de actuación en situaciones de hallazgo, tenencia y uso de armas. 

• Protocolo de actuación en situaciones de hallazgo, tenencia, consumo y tráfico de drogas. 

• Protocolo de actuación en situaciones de violencia física, psicológica y sexual, acoso y hostigamiento sexual. 

• Protocolo de atención a la población estudiantil que presenta lesiones autoinfligidas y/o en riesgo por tentativa de suicidio. 

• Atención del embarazo y maternidad en personas menores de edad insertas en el sistema educativo. 

• Protocolo de actuación institucional para la restitución de derechos y acceso al sistema educativo costarricense de las personas víctimas y sobrevivientes del delito de trata de personas y sus dependientes. (MEP, 2017). 

Todo docente debe conocer estos protocolos debido a que la responsabilidad de aplicarlos recae en la persona que detecta la situación. Es decir, si un docente advierte de una situación en donde se deba aplicar un protocolo de actuación, es precisamente este docente quien debe activarlo, sin que esto implique que queda solo en el proceso o que no pueda pedir apoyo a otro profesional. 

Cualquier diferencia física, cultural, socioeconómica u otra puede ser causa de bullying. Todos los protocolos anteriores se pueden relacionar con esta problemática, por lo que se debe ser muy cauteloso al momento de ejecutar una activación, respetando los procesos, trabajando con la familia y manejando de forma sigilosa la información: no divulgando datos privados de personas menores a terceros. Además, se deben referir los casos a las instancias pertinentes en el momento adecuado y se debe llevar un registro de las entrevistas y procesos realizados. 

El MEP ha creado una serie de protocolos para que las instituciones educativas (a pesar de tener sus particularidades) puedan atender de la mejor forma posible la población estudiantil y las necesidades específicas de los grupos diversos integrados en el estudiantado. 

METODOLOGÍA DE TRABAJO 

Se realizó una investigación de tipo cuantitativo, en donde se seleccionó una muestra aleatoria de 91 estudiantes (un 10% del total de la población), en su mayoría de sétimo año por el interés que genera la población de nuevo ingreso (como se describe más adelante). A estos estudiantes se les aplicó un corto instrumento que consistía en seis preguntas, de las cuales cinco eran abiertas, con la idea de obtener información acerca de ellos. Las preguntas iban dirigidas a conocer la interacción de los estudiantes con sus pares, con sus profesores y algunos aspectos propios de la institución. Cada persona tardó alrededor de cinco minutos completándolo. Cabe destacar que se les aplicó a dos secciones de sétimo a las que se les imparte el pequeño taller (seleccionados por recomendación de la orientadora de este nivel) y a otros estudiantes de diferentes niveles seleccionados al azar. 

En cuanto a la tabulación del cuestionario, al ser preguntas abiertas se trabaja con los mismos estudiantes para que dediquen parte de sus horas de Servicio Comunal en analizar los resultados, siempre con la supervisión del orientador en calidad de supervisor encargado. 

HAY QUE VER MÁS ALLÁ DE LOS NÚMEROS 

De los 91 estudiantes encuestados, 35 son de sétimo año, 11 de octavo, 12 de noveno, 24 de décimo y finalmente 9 de undécimo año; con el siguiente resultado: 

Con referencia a la percepción de inseguridad, se obtuvo el resultado que se presenta en el siguiente gráfico. 

Se puede apreciar que predominantemente los estudiantes encuestados consideran al Liceo de Puriscal como un colegio seguro, a pesar de que la mayoría de ellos cursaba el primer año, que es un periodo donde se pueden sentir más vulnerables e, incluso, están en una etapa de adaptación. 

Se consulta a los estudiantes acerca de: ¿Cuál es la zona que le causa más inseguridad dentro del colegio? 

Los lugares que los estudiantes consideraron más inseguros son: 

1. Los baños, con 23 respuestas. 

2. Las gradas que están entre la copiadora y la heladería, con 16 respuestas. 

3. Las gradas de acceso a las aulas 41 y 42, con 8 respuestas. 

Para describir estos lugares, cabe aclarar que: en los baños, por la condición de privacidad, se pueden dar situaciones poco percibidas por los funcionarios de la institución. 

Las gradas entre la copiadora y heladería son un punto donde, por lo general, se reúnen estudiantes, ya que pueden estar sentados en las mismas gradas o alrededor de ellas; en este espacio se han dado algunos conflictos por pérdida de objetos personales o discusiones en un tono poco cordial. 

Las gradas que van al aula 40 y 41 no tienen acceso para sillas de ruedas y son muy transitadas por los estudiantes. Si estas aulas están cerradas no hay un espacio de espera diferente a las gradas estrechas. 

Otra de las consultas que se les realiza a los estudiantes es ¿Qué es la convivencia para usted? 

Los resultados obtenidos son los siguientes:

Para los estudiantes, los conceptos de convivir y compartir son enfocados como convivencia. Evidentemente el verbo “convivir” (y su derivado “convivencia”), en general, no resultan extraños a los estudiantes gracias a las campañas que se dan desde el accionar particular de los funcionarios del Liceo de Puriscal y del MEP, para que los estudiantes conozcan cada vez más sobre temas relacionados con la sana convivencia, integración, participación, entre otros. 

Si parece redundancia manifestar que convivencia es convivir, muchos diccionarios empiezan su definición de “convivencia” argumentando que es la acción de convivir; por lo tanto, tiene validez conceptualizarlo de esta forma. 

Ante la interrogante ¿Existe bullying en el colegio? se obtiene el siguiente resultado: 

El 78% de la muestra señala que sí existe bullying en el Liceo de Puriscal, con un total de 71 personas; mientras que un 15% manifiesta que no existe y, finalmente, un 7% no sabe determinar si existe o no bullying

Entonces la gran mayoría de estudiantes considera que sí hay bullying en la institución, pero esto contrasta con las respuestas a si ellos mismos han sido víctimas de acoso escolar, con el siguiente resultado: 

En conclusión, curiosamente los mismos estudiantes que afirman la existencia del bullying no se identifican como sus víctimas: manifiestan no haberlo recibido o no hablan al respecto. 

Finalmente, se quiere conocer un poco acerca del trato de los profesores hacia los estudiantes y este es el resultado: 

Se puede apreciar cómo es favorable el dato de la relación con los profesores, sin dejar de lado que algunos estudiantes no se expresan muy bien de sus educadores. Aun con este elemento, se emite un buen resultado en términos generales.

Según los resultados obtenidos con los estudiantes, el bullying está instalado en nuestras instituciones educativas y muchas veces no es abordado con prontitud. 

DISCUSIÓN Y ANÁLISIS CRÍTICO 

Tomando en cuenta los resultados arrojados en la investigación y la revisión literaria, podemos determinar que los estudiantes tienen una buena concepción de lo que engloba el término “convivencia”; además, se puede apreciar que estos educandos han forjado una relación aceptable con sus profesores. 

A criterio de los estudiantes, en la institución se vive un acoso escolar pero no hacia ellos; este deslinde en la percepción puede ser por falta de conocimiento real acerca de lo que es el bullying, o por el temor de reconocerse víctimas de ello. Sin embargo, en vista de que no hay tantos reportes disciplinarios, puede inferirse que cuando dicen que les cometen acciones de bullying muy pocas veces es real; principalmente son acciones aisladas de agresión o algún tipo de violencia. 

El Liceo de Puriscal participa en las actividades programadas por el MEP, así como en actividades institucionales propias como el Día del Niño, entrada a clases y otras actividades internas, con el fin de motivar y evitar el estrés negativo, fomentando así la sana convivencia en los estudiantes, cumpliendo con las directrices de los protocolos de actuación. Lo anterior no exime de que se deba mejorar a nivel institucional. Una de las cosas a revisar es por qué algunos estudiantes manifiestan que existe mucho acoso escolar en el centro educativo. 

La finalidad de que los estudiantes de décimo y undécimo trabajen con estudiantes de sétimo año es que interactúen entre ellos y así mejoren las relaciones sociales entre los estudiantes de niveles superiores y los de primer ingreso. 

Es oportuno, para próximas investigaciones, realizar un análisis a nivel comunal, y más específico en los núcleos familiares, donde se han denotado algunas situaciones que pueden afectar directamente a determinado estudiante en sus estudios y en su desarrollo emocional y social. 

Cuando se repasa el aporte de autores en el tema del bullying, se plantea que se deben buscar acciones para trabajar con la víctima y con el victimario, y que el último no debe ser tratado como agresor; esta hipótesis pretende enfatizar que la violencia no debe enfrentarse con violencia, pues, por lo general, cuando una persona ejerce fuerza física o maltrato verbal sobre otro estudiante tiene alguna situación emocional que debe ser tratada por un especialista, con el apoyo de su familia; y si el adolescente no cuenta con apoyo, esto podría ser una de las razones por la cuales se ha convertido en victimario o agresor. 

CONCLUSIONES 

• Es necesaria la realización de evaluaciones institucionales periódicas, para conocer la opinión de los estudiantes en temáticas como convivir, bullying o cultura de paz. 

• Se debe dar atención personalizada a los estudiantes cuando tienen conflictos entre ellos. 

• Se debe plantear y fomentar la realización de actividades para los educadores, con el objetivo de que estén motivados en sus labores y que esto sea transmitido a los estudiantes. 

• Promover la vivencia de valores de los estudiantes del Liceo de Puriscal por medio de charlas, de lecturas reflexivas, videos y otras estrategias que se puedan generar en los diferentes comités. 

CONSIDERACIÓN FINAL: 

Según los resultados obtenidos con los estudiantes, el bullying está instalado en nuestras instituciones educativas y muchas veces no es abordado con prontitud. Sin embargo, hay que controlar estas acciones constantes de acoso escolar, que son tipificadas como violencia; concretamente los educadores deben usar herramientas pedagógicas adecuadas y trabajar en conjunto con los padres de familia o con los encargados de los estudiantes para mitigar cualquier conducta inapropiada en el estudiantado. 

El MEP ha implantado en las instituciones una serie de programas –entre ellos, el de Convivencia– orientados a que los estudiantes tengan un adecuado clima institucional, promoviendo una cultura de paz y una vivencia en valores. 

Son notorios los cambios (propios de la adolescencia) en los estudiantes que van avanzando de año y van creciendo hasta convertirse en ciudadanos; es por esto que, desde el marco de la convivencia y aprovechando algunos otros programas, como el Servicio Comunal Estudiantil, se pueden plantear estrategias para que los estudiantes de más edad ejerzan un liderazgo positivo hacia los estudiantes más vulnerables. 

Finalmente, es destacable decir que solo la acción oportuna (no apresurada o atropellada) en casos específicos de bullying, más las acciones recreativas, integradoras, de participación comunicatoria y de vivencias educativas, pueden fomentar una educación más integral y, por tanto, disminuir situaciones de acoso escolar en nuestros educandos.

Convivencia escolar versus bullying en el Liceo de Puriscal. Alberto Marín-Jiménez. Revista Umbral, volumen 45, N.º 2. Diciembre, 2020. ISSN: 1409-1534, EISSN electrónico: 2215-6178.

Acerca del autor

amj20012002@yahoo.com | + posts

Docente en Ministerio de Educación Pública
San José, Costa Rica

Referencias bibliográficas

Dirección de Vida Estudiantil y UNICEF (2016). Protocolo de actuación en situaciones de bullying. San José, Costa Rica: MEP. 

Instituto Interamericano de los Derechos Humanos (2014). Prevención del acoso escolar: bullying y ciberbullying. San José, Costa Rica: IIDH. 

Jiménez, A. (2012). Migraciones, convivencia y educación intercultural. San José, Costa Rica: MEP. 

Ministerio de Educación Pública y Fondo para el Logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM) (2011). Convivir. Guía para la formulación de la estrategia de convivencia en el centro educativo. San José, Costa Rica: MEP. 

Ministerio de Educación Pública (2017). Protocolos de actuación. San José (Costa Rica). https://www.mep. go.cr/protocolos-de-actuacion 

Olweus, D. (2004). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid: Editorial Morata S.L.

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Recibido: 14/01/2020
Aceptado: 30/05/2020
Este artículo está basado en una investigación llevada a cabo en el Liceo de Puriscal, en donde se trabaja con algunos estudiantes de décimo año para realizar tareas como la elaboración de material, de charlas y de aplicación de un instrumento para promover una sana convivencia a nivel institucional, en el marco del desarrollo del llamado Servicio Comunal Estudiantil. Como parte del equipo institucional de Convivencia del Liceo de Puriscal, se presentaron acciones para que algunos de los estudiantes encargados del Servicio Comunal Estudiantil dedicaran sus horas a una estrategia de convivencia, ideada por el Comité de Enlace Escuela-Colegio y el Comité de Convivencia, y con el visto bueno del Comité de Servicio Comunal Estudiantil de la institución. En nuestras instituciones educativas existen muchos programas, proyectos y planes por ejecutar, lo que se suma a las actividades extracurriculares de los educandos; una posible forma de lograr desarrollar todas las actividades de manera apropiada es ejecutando un proyecto programado, utilizando todos los recursos disponibles y dando énfasis a las temáticas que se quieran abarcar. Finalmente, en este proyecto se da una síntesis de los datos obtenidos con las experiencias educativas, que definen iniciativas que otras instituciones pueden implementar.
This article is based on a research carried out at Puriscal High School, where some tenth-grade students are appointed to perform tasks such as the preparation of material, lectures and the application of an instrument to promote a healthy school coexistence. As a part of the Institutional Coexistence Team of the Puriscal High School, actions are presented so that some of the students in charge of the Student Community Service dedicated their hours in a coexistence strategy, devised by the Elementary/High School Liaison Committee, the Coexistence Committee and with the go-ahead from the Student Community Service Committee. Our educational institutions have too many programs, projects and plans to be executed, together with extracurricular activities. A possible way to get all these things done in a suitable fashion is by executing a programmed project using all available resources and emphasizing the topics that they want to cover. Finally, in this project there is a synthesis of the data obtained through educational experiences, which can outline initiatives that other institutions can implement.
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CÓMO CITAR / HOW TO CITE
Marín-Jiménez, A. (2020). Convivencia escolar versus bullying en el Liceo de Puriscal. Revista Umbral, 45(2), pp. 2-14