En cierta ocasión el corazón subió a buscar a la mente, debido a que le tenía un gran respeto por ser un órgano serio, realista y sabio; este lo atendió. La mente siempre estaba pensando y analizando probabilidades; a veces se le podía encontrar algo estresada. El corazón se sentó para dialogar en una esquina, con su mirada baja, algo triste, y le preguntó a la mente:
̶ “¿Por qué es importante el éxito en la vida? ¿por qué llenarse de cosas, es parte del diario vivir? ¿qué es lo importante en la vida? ¿cuál es el camino que se debe trazar? ¿En esto se halla la felicidad?”.
Esto confundía mucho al corazón y lo ponía triste. La mente se le acercó y le dio una explicación objetiva, pues hizo una serie de razonamientos desde el punto de vista de la lógica –algo que al corazón le costaba comprender-. Entonces, –preguntó el corazón a la mente- que si para conquistar el corazón de una dama, hay que ser próspero y demostrarlo con hechos. La mente respondió: ̶ ¡Claro que sí! El corazón se confundió más, sintió que no calzaba en el mundo. Un día fue y se recostó en la piel (por el brazo derecho) desde ahí sintió como el joven abrazaba a una señorita con cierta ternura; el corazón escuchó las hermosas palabras que pronunciaban los labios del joven, las cuales regocijaban el alma (principalmente) y no tanto a la mente. Y se dejó ir por el torrente sanguíneo, para llegar a las ventanas del alma del joven; ya no solo para sentir, sino para contemplar la escena. Este es el misterio que guarda el ser humano –dijo el corazón- y solo es auténtico en su propio misterio. Lo hace ser quien es. El corazón, quien estaba escondido detrás del iris, quedó mudo cuando el joven y la muchacha se miraron sin decir palabra alguna… El corazón, más allá de entender, lloró y dijo:
̶ “De pequeñas cosas está hecho el amor”. Subió la mirada y vio con detenimiento que el joven la contemplaba con ternura… Le tocaba sus cabellos, acomodándolos detrás de la oreja, sus ojos bailaban sobre ella, porque quería que cada detalle quedara guardado en su alma. Al final el corazón entendió que la mente es importante para el proceder de la vida, pero el amor es trascendental para afrontar el presente, el futuro y la eternidad.
La mente y el corazón. Marco Antonio Muñoz-Rojas. Revista Umbral, volumen 47, N.º 1, enero-julio, 2022. ISSN 1409-1534, e-ISSN 2215-6178

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Limón, Costa Rica
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1256-2698
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